La gama de podoprotecciones se creó para mejorar ciertas disfunciones del pie como callos, ampollas, deformidades o dolor en el arco del pie... Porque nuestros pies son muy importantes: son los que nos mantienen en pie, así que debemos cuidarlos. Su diseño original y su calidad las hacen muy eficaces y cómodas. Las podoprotecciones son lavables, prácticas y resistentes. Además, son reutilizables.
Los zapatos mal ajustados, como los demasiado estrechos o los tacones demasiado altos, pueden provocar diversos tipos de dolores en los pies, ya que no respetan el equilibrio de los pies y pueden causar dolor. Para aliviar este dolor, existen almohadillas para proteger los talones, protectores de gel para proteger el arco del pie y tubos de gel que actúan como protectores de los dedos. Aunque estos dispositivos pueden ayudar a aliviar los dolores cotidianos, a veces el problema es más complejo y requiere otro tipo de remedio.
La gama también incluye dispositivos para corregir la postura de los dedos. Una vez más, la postura de los dedos puede verse alterada por el uso de tacones o zapatos muy apretados. Para corregir las desviaciones de los dedos y evitar que se superpongan, existen huesecillos separadores. Existen correctores para dedos en martillo o en garra.
Por último, los protectores de talón se utilizan para aliviar lesiones cutáneas como las ampollas, que son bolsas de líquido que se forman entre las 2 capas superiores de la piel. Las causas más comunes de las ampollas son la fricción, las quemaduras, las infecciones o las quemaduras químicas.